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La música quiere convertirse en una profesión con futuro.
La carrera de música es larga y cara. Sin embargo, sus salidas laborales la convierten en una profesión rentable que, según los expertos, hay que desmitificar.
Para estudiar música hace falta talento, pero no más que para cursar una ingeniería u otra titulación universitaria. El jefe de estudios de la Escuela Superior de Música de Cataluña, cree que el impulso de la vocación musical en España parte de esta premisa y apuesta por formar, sobre todo, profesionales de la música.
"Se puede ser un buen profesional sin necesidad de ser un genio".
La interpretación suele ser la salida laboral más habitual. "La ampliación del circuito artístico actual permite a los profesionales contar con actuaciones durante todo el año". La alternativa es la docencia. Los alumnos que se especializan en composición son los que tienen más dificultades.
Estudiar música en la infancia facilita una serie de habilidades bien valoradas en el mercado laboral. Aunque muchos estudiantes abandonan la carrera musical sin lograr titulaciones específicas, la experiencia aporta un aprendizaje de gran calado en la personalidad. Además de la disciplina que exige compatibilizar el estudio de un instrumento con la formación académica hay otras aptitudes importantes.
La música aporta una estructura mental que facilita la percepción de las proporciones y el sentido de las frases, pero también obliga a trabajar en equipo, tomar decisiones consensuadas, escuchar a los demás, ser constante y tener capacidad de reacción. Sin olvidar que permite expresarse en un idioma diferente para el que se necesita creatividad y una sensibilidad especial.
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